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miércoles, 4 de diciembre de 2013

LIBIA ES DIFERENTE



De nuevo y sirviendo de precedente vuelvo a contar mis impresiones personales sobre lo que veo cada día en este país. A pesar del clima de inseguridad que se respira, la vida sigue tanto para mi como para los civiles libios.
Empezando, paradójicamente y precisamente por lo último, la muerte. Me llamaba poderosamente  la atención no haber visto ningún coche fúnebre en el tiempo que llevo en esta ciudad, hasta que el otro día me cruce mientras conducía mi pequeño opel corsa, con un vehículo Toyota, del tipo Pick up, que llevaba una extraña caja de madera cargada. Efectivamente era un ataúd. Los libios, y supongo que todos los musulmanes no entierran a sus muertos en ataúdes, los entierran envueltos en una especie de sudario. El ataúd lo utilizan para su traslado al cementerio, de tal manera que en cada mezquita hay varios, que se reutilizan continuamente. El ataúd con el que me crucé, supongo que iría camino del cementerio. En otra entrada hablaré mas extensamente sobre los entierros pues es curioso y diferente.
También es curioso, como las autoridades instalan futbolines en muchas calles como diversión (casi la única), para los jóvenes. En este caso la emoción de jugar al futbolín en la mediana de una de las calles mas concurridas de tráfico de la ciudad, no tiene parangón.
Otro detalle  que me llama la atención es la ausencia de cajeros automáticos, también es cierto que no he encontrado ningún sitio donde se pueda pagar con tarjeta. Pero me sorprendió ver un furgón cajero. Supongo que en España también los habrá pero yo no había visto uno nunca.


No es raro ver a niños, de no más de diez años, vender pistolas de fogueo en la Medina. Esas pistolas bien podrían pasar por autenticas pistolas de fuego, pero no, son de fogueo. El chaval nos hizo una demostración allí mismo, y doy fe que el ruido es clavado a las verdaderas.


 

Para finalizar, dejo estas tres fotos, que me han parecido curiosas. Como el ayuntamiento señala un autentico socavón en la calzada con un carrito de bebe. Y como para los libios es de vital importancia ver la televisión, a las pruebas me remito con la antenita parabólica. O como la mayoría de las farolas están abiertas con los cables por fuera. Esto es muy socorrido y habitual que usen la red eléctrica pública para uso particular, como conectar una batería de coche, cualquier aparato para una obra, incluso se ven cables salir por una ventana conectados directamente a esa farola. (barato, barato)

 
 








3 comentarios:

Rafael Pardo dijo...

Curioso país....
Cuídate, sobrino

colibri dijo...

Y el futbolín se queda en la calle, lo recogen.... porque en España dejan un futbolín en la calle y no sé lo que pasaría. Más de un listo se lo llevaba a su casa y tan fresco!
¡Besos y disfruta de esta experiencia!

moro dijo...

Lo del cochecito es brutal. Hay q ser pedazo d animal para hacer eso. Realmente están anclados en el siglo xv. Pero d donde no hay no se puede sacar. Cuidate.