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martes, 10 de septiembre de 2013

¿QUE NO HAY AGUA? cavamos un pozo



                 Todo empezó hace aproximadamente una semana cuando la hija del jefe de la inteligencia de la dictadura de Gadafi era puesta en libertad después de 10 meses en prisión. Apenas a 100 metros de la prisión de Trípoli y cuando estaba todo dispuesto para su traslado al aeropuerto, un grupo armado atacó el convoy y secuestró a la recientemente liberada.
              Esta joven de veinte años, pertenece a un grupo tribal llamado Magarha, los cuales ante el secuestro amenazaron con cortar el suministro de agua que abastece a la capital. Un día después las amenazas se convirtieron en realidad.
             Llevamos casi una semana sin agua en las casas, lo que unido a que hay cortes de luz prácticamente a diario una media de 5 y 6 horas, hace que mi estancia en esta ciudad últimamente sea bastante caótica y desesperante.
       Y aquí es cuando vuelve a intervenir nuestro casero Anuar, como tantas otras veces no deja de sorprendernos. Hace unos días cuando llego a casa después de trabajar, encuentro en la calle junto a la puerta un artilugio muy extraño para mi, una máquina que parecía salida de la imaginación del profesor Tornasol.
        Allí estaba Anuar, al que pregunto que para que es ese artilugio, y me dice que va a hacer un pozo, que sabe que en el subsuelo de Trípoli hay agua a unos 20 metros y que ha contratado a un “equipo” de excavación y como si se tratara de unos zahories, se disponían a la búsqueda del preciado y escaso líquido elemento.
los cables de la luz
       El primer día surgió el primer problema “Muskela” me dijo, nos hemos topado con los cables de la luz. Pues nada, supongo que pararan la excavación y solucionaran el “muskela”. ¡Que coño!, a las ocho de la tarde estaba medio barrio sin luz, habían cortado un cable con la maquinita.
      Después de varias horas deliberando, arreglaron  con cinta aislante el desperfecto y continuaron la excavación.
     A día de hoy me comenta Anuar que llevan ya excavados unos 19 metros y que ya han encontrado el agua. Que continuarán hasta los 26 metros.
Curioso el depòsito de combustible
     Todo esto que os cuento, se hace por que si, en medio de la calle, cortando el tráfico, sin permisos, ni tasas, ni proyectos, en una calle estrecha que está a medio asfaltar.
        Mientras tanto seguimos sin agua, lavándonos con garrafas de agua mineral y aprovechando el agua de los aires acondicionados, vamos, pura supervivencia.




         Lo de los cortes de luz, es harina para otro artículo, pues tiene tela que corten la luz a diario en toda la ciudad 5 y 6 horas, en diferentes franjas horarias cada día.

       Que le vamos a hacer  "Mafis Muskela(no hay problema)



lunes, 2 de septiembre de 2013

LA BOMBONA SILBONA




                 Como ya dijo mi buen amigo Iñigo en sus crónicas de Trípoli, todo en esta vida se acaba y la bombona de gas que tenemos en casa dejó de suministrar su preciado contenido.
Como desconocíamos la manera de reemplazarla y nunca habiamos oído al recurrido butanero pasar por la puerta de nuestra casa decidimos pedir ayuda a nuestro casero Anuar, el cual muy amable nos dijo que “Maybe”, nos acompañaría en su coche “this evening”, pero dejando clara unas cuantas veces el “May be”.
 
            El caso es que un día se presenta sobre las 20,30 en nuestra casa y el May be se convierte en ya vamos a por la necesitada bombona. Yo ese día tenía previsto ver un partido del Real Madríd que echaban a las 21.30 por lo que me dije “de puta madre, una horita para ir a por la bombona y justo llegar a casa y ver el partido.”

Nos subimos los tres en la furgoneta y comenzó la pequeña odisea. Lo primero que hicimos es parar a unos treinta metros de casa a tomar un café, vamos que Anuar se empeño en invitarnos a tomar un café. Yo acepté,  pero mi compañero de piso Iñigo era reticente,  le dijo que no quería, pero ante la insistencia de Anuar aceptó en tomarse un café que parecía mas suave, el café cream. Pues de suave nada, eso es como inyectarse la cafeína en vena y además Iñigo aceptó por compromiso, pues ni le gusta el café y lleva casi veinte años sin tomar uno, “estuvo 2 días sin dormir”.

        Acto seguido se montó en la furgoneta un amigo suyo libio uniéndose a la expedición. Seguramente fue lo mas emocionante que hizo en toda la semana. Empezamos la marcha por un sinfín de atascos, pitidos, y después de mas de media hora llegamos a la calle de las bombonas. Aquí en Trípoli cada calle esta dedicada a un gremio, una es la de los tubos de escape, otra de las alfombras, otra de lamparas, y así una y otra hasta llegar a la calle de las bombonas.

        Nos paramos ante un local que tenía la verja levantada y en su interior se veían las bombonas apiladas. En el exterior un individuo de edad indefinible, sentado en un taburete, nos observa curioso mientras sostiene un pitillo encendido en la comisura de sus labios. Nos acercamos con la bombona, Annuar habla con él y el otro con un gesto de la cabeza, nos indica que pasemos y que cojamos la que mejor nos parezca.

Esto es como todo, en España tu dirías… Con que esté llena, me da igual una que otra ¿no? Pues aquí, no! Hay que buscar una que no esté muy abollada, que las asas no estén rotas y sobre todo que no silbe.
Le damos dinero y Annuar paga (10 Dinares unos 6 Euros) metemos la bombona en la parte de atrás de la furgoneta y…. ffffiiiiiiisssssssshhhh la bombona empieza a silbar.
Advertimos de esto al casero, que acerca la oreja para escuchar mejor y le resta importancia diciendo que es muy poco. Le hacemos notar que nos parece muy bien, pero que si explota el que vive encima es él, ante lo que reflexiona y tira de la bombona con fuerza dirigiéndose al venerable suicida encargado del suministro de butano.
Este sin soltar el pitillo de la boca, coge la bombona la pone en el suelo y elige otra. Se escupe en un dedo y deposita la saliva en la bocacha de la bombona y nos invita a comprobar que no salen burbujitas, por lo que según él esta nueva bombona no pierde gas.
       Joder, como que nos montamos en la furgoneta pensando que llevabamos la bombona mas segura de todo Trípoli (ja).
      Continuamos de regreso a casa por los mismos atascos. Yo ya me había resignado a no ver la primera parte del partido, pero por lo menos vería algo, cuando de repente pasamos por una mezquita y Anuar nos dice que si no nos importa que pare a rezar pues es la hora del rezo y antes de poder responder ya había dejado la furgoneta en doble fila y se había introducido en la mezquita.
      Después de un interminable rezo, vuelve y por fin después de mas de dos horas llegamos a casa, pongo la tele y veo a los jugadores del Madrid, aplaudiendo y saludando desde el centro del campo. El partido había terminado, una camara apuntó a Cristiano Ronaldo y estoy seguro que le leí el pensamiento mientras parecía que me mirab,  me decía “pelele vaya partido que te has perdido”.  

 Y todo por una bombona de gas.